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La democracia, el sistema de gobierno implementado en el 90% de los países del mundo, por el que tantos ilustres libertadores lucharon a fin de instaurarla en sus patrias y convertirles en Repúblicas Democráticas.

Un país en democracia es aquel en donde el poder se le atribuye a la ciudadanía; en cualquiera de sus variantes, Democracia representativa, Democracia directa o Democracia participativa, la población cuenta con diferentes instrumentos que le permiten tomar decisiones sobre el porvenir del país y el suyo propio; ya sea eligiendo a representantes con quien se identifiquen políticamente para que defiendan sus ideales o tomando decisiones directamente, las cuales estarán determinadas por el voto de la mayoría.

El sistema democrático puede ser influenciada por infinidad de vertientes políticas que le dan el toque diferencial, y que puede llegar a influir significativamente en el rumbo que tome la nación, definiendo además, la eficiencia o falta de la misma con que se administraran los recursos. Democracia social, Democracia liberal, Democracia monárquica son formas de llamar y establecer este sistema que va develando su carácter maleable, desconociendo si esta característica le es negativa o beneficiosa.

Es entonces el mejor de los sistemas, los ciudadanos tienen el poder de decidir el futuro de su país, pueden votar y colocar en los cargos de poder a quienes consideran mejor calificados para el puesto, estos pueden tomar decisiones sobre la educación, la salud, el trabajo, las comunicaciones, las leyes, la distribución de los recursos e incluso serán consultados cuando la situación así lo amerite. Decide la mayoría y es la mayoría quien debe tener la última palabra.

Lamentablemente, no en tan simple, aun después de cientos de años de democracias instauradas, este sistema tiene muchos puntos débiles, que serían la respuesta a la pregunta ¿Por qué no todos los países democráticos tienen los mismos niveles de calidad de vida? Pues en este artículo nombraré dos factores que considero los principales causantes de que las democracias no siempre funcionen y de los cuales  derivan un sinfín de otros factores, que pueden llevar a una democracia por el camino de la autocracia.

Me refiero al poder y a la ignorancia. Como se sabe, los ciudadanos de un país democrático tienen la potestad de elegir a quienes ocuparán los cargos más importantes, es decir, entregan el poder en manos de un reducido grupo; como es lógico este grupo tiene el deber de defender el derecho y la posición que tienen quienes le eligieron, pero ¿Qué pasa cuando esto no ocurre? Cuando luego de estar allí con el poder en sus manos lo usan a su conveniencia o simplemente desisten de ejercer su labor, ocupándose de otros temas. Pues comienza a desvirtuarse el sentido de la democracia.

Ejemplos como este ocurren con frecuencia, más allá del sistema de leyes por las que se rija un país y de los poderes que se han establecido para regular las acciones del estado, el poder tiende a ser adictivo lo que lleva a la corrupción, que además parece ser contagiosa, empañando todos los medios que requieren funcionar para que la democracia sea plena y el país progrese.

Uno de los casos que más resuenan actualmente es el de Venezuela, vemos y escuchamos en las noticias como la crisis, la inseguridad y el desabastecimiento están afectado fuertemente a la población, sin embargo, también vemos un gobierno electo constitucionalmente que además usa como una de sus principales banderas a la democracia participativa y a las 20 procesos electorales que han celebrado durante el tiempo que lleva su mandato. Parece contradictorio, pero incongruencias como estas se repiten en otros países ¿Por qué? Probablemente por la ignorancia de los ciudadanos.

Ignorancia política, además de falta de herramientas educativas, fácilmente puede convertirse en instrumento de quienes quieren mantenerse en el poder, protegidos por una democracia disfrazada.

La información es un recurso, muchas veces subestimado, la educación precisamente tiende a ser deficiente en los países democráticos ineficientes y corruptos. Una población sin la educación necesaria, puede dejarse convencer fácilmente por las palabras de los candidatos electorales, que sabiendo lo que la población quiere escuchar, cautivan a los votantes. Estos le elegirán, idealizando un país en base a promesas, sin conocer mayores datos sobre el pasado de su candidato o de aquellos casos históricos donde los candidatos más populares llegaron al poder con la mayoría absoluta para luego convertir su mandato en una auténtica pesadilla para la población.

Queda ver como el sistema democrático en Estados Unidos, contando con la que alguna vez se llamó la “mejor democracia del mundo” afronta el mandato del inusual Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien llega al poder de manos de un porcentaje de la población ansiosa por un cambio, sin saber si este terminara siendo el cambio que estaban esperando.

No es difícil ver cómo funciona la democracia, favorablemente muchos países la ejercen plenamente gozando de sus beneficios, dejando claro que el mejor antídoto para el fracaso es la educación, así como la participación activa y consciente que los ciudadanos deben ejercer para defender el país y su calidad de vida y luego no recurrir al subterfugio: “el gobierno es el culpable”.

Photo by Paweł Czerwiński on Unsplash