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En la economía mundial es indudable el papel que juega el petróleo, este hidrocarburo y sus derivados constituyen la principal fuente de combustible en el globo. El diesel, el gas, la gasolina, los petroquímicos son la fuente de energía que moviliza el grueso de los medios de transporte, las industrias y la maquinaria pesada responsables, en mayor o menor medida, de los bienes que disfrutamos en nuestros hogares y lugares de trabajo.

La economía mundial se mueve en torno a esta sustancia orgánica, la dependencia energética hace que los países necesiten del petróleo y sus derivados para poder funcionar; pero no todos los países cuentan con este recurso, en el mundo cerca de 100 países tienen petróleo y apenas una veintena de ellos cuenta con una cantidad considerable y con la infraestructura adecuada como para cubrir los requerimientos del resto de los países.

Es aquí donde el petróleo pasa fácilmente de ser una bendición a ser una maldición potencial, la competencia, la oferta y la demanda se convierten en puntos clave de la economía global, definiendo las relaciones entre países y midiendo la capacidad de los mismos para dominar; es una lucha constante que se mide en barriles de petróleo.

El juego económico se complica cuando los intereses políticos comienzan a influir, los territorios con petróleo son los más ambicionados, así como aquellos puntos estratégicos para la venta del mismo, los territorios de paso, de embarque y desembarque también constituyen un interés para las potencias mundiales.

Es cuando comienzan a desencadenarse las guerras impulsadas por petróleo donde más de un factor entra en juego:

  • El precio del petróleo, como el de cualquier otro bien,  viene definido por la oferta y la demanda; los países no pueden parar de depender del petróleo, siempre alguien estará comparando y siempre alguien estará vendiendo, sin embargo, el precio no siempre es el mismo, cada acción que tome un país productor de petróleo repercutirá en el precio del mismo. Un país en guerra disminuirá notablemente su producción de petróleo permitiendo que el resto se beneficie.
  • Un gobierno que no coopera, decidiendo no participar de los tratados y acuerdos pasará a ser considerado una amenaza. Esta es una razón suficiente para entrar en guerra, además al tener petróleo en su territorio las posibilidades se intensifican.
  • Cualquier guerra, impulsada por razones territoriales, políticas, religiosas; requerirá de combustible, gran parte del armamento de guerra requiere de este para transportarse y para poder funcionar, tras una guerra hay petróleo y hay también países vendiéndolo y lucrándose de esto.
  • Siendo tan cotizado el, su tenencia se convierte en una fuente de financiación hasta para el más bajo de los fines, incluida la guerra. Una muestra de esto es la forma en que el Estado Islamico ha hecho del petróleo su principal fuente de financiamiento.

Al hablar de guerras, se hace inevitable hablar del petróleo y del poder que tiene como divisa bélica del mismo modo que es imposible no hablar de Estados Unidos y de su participación activa en los conflictos armados mundiales, hagamos un repaso por algunas guerras recientes del medio oriente:

  • La guerra del golfo en 1991: fue una invasión ocurrida entre agosto de 1990 y febrero de 1991, ejecutada por la fuerza de coalición de 34 países, liderada por Estados Unidos y autorizada por las Naciones Unidas, que buscaba defender Kuwait de la invasión Iraquí.
  • Invasión de Iraq en 2003: entre marzo y mayo de 2003 Estados Unidos, apoyado por Polonia, Austria y Dinamarca, decidió invadir Irak; los motivos principales eran desarmar a Iraq y liberar a la sociedad Iraquí del poder que ejercía Saddam Hussein, quien además se acusó de terrorista. Esta invasión desencadenó la Guerra de Iraq.
  • Segunda Guerra del Golfo 2003: o Guerra de Iraq, comenzó en marzo del 2003 extendiéndose hasta diciembre del 2011, se dio a conocer como Operación Nuevo Amanecer, Estados Unidos en Coalición con reino Unido además de Australia, Dinamarca, Polonia, El Salvador, España e Italia, llevaron a cabo esta operación.  
  • Guerra Civil Siria: una de las guerras que se gestan en la Actualidad desde el año 2011 cuando las Fuerzas Armadas sirias del Gobierno de Bashar al-Asad se enfrentó a grupos rebeldes siros de oposición. Al conflicto se sumó el Estado Islámico, lo que le permitió expandirse al lugar que ocupa actualmente como grupo terrorista.
  • Guerra civil de Yemen: desde marzo de 2015 Arabia Saudí se encuentra en conflicto contra el grupo armado rebelde “huzíes” por lo que ha conformado una coalición y comenzado la guerra al lanzar ataques aéreos. La situación de a extendido a toda la región donde el mayor número de afectados son los civiles.

Todas estas guerras tienen 2 factores en común, el petróleo y la influencia de Estados Unidos, muchas teorías apuntan al poder intervencionista que tiene la primera potencia del mundo, así como al interés que tiene en el dominio del petróleo, sin embargo una teoría funciona como un mayor justificativo y una mejor explicación.

Como sabemos el petróleo y sus derivados se cotizan en $ dólares estadounidenses y es este el motivo que le da al $ su carácter de moneda fuerte, de alta confiabilidad. Cualquier cambio en el que el petróleo se ofrezca en otra moneda causaría un derrumbe en la economía Estadounidense; ya ha pasado anteriormente cuando en el año 2000 Iraq comenzó a ofrecer su crudo en euros y desde 2015 cuando Irán entró a ofrecer en euros su producción. Por lo tanto Estados Unidos defenderá estratégicamente su posición política resguardando que las transacciones derivadas del petróleo se mantengan en $, lo que obliga a los países a obtener esta moneda para poder adquirir el preciado combustible.

Dicho esto es importante recordar que las guerras se desencadenan con al menos dos partes interesadas, defendiendo intereses opuestos, para lo que siempre encontraremos la contraparte a los Estados Unidos en esta lucha energética, lugar que juegan Rusia y China.  

Photo by Jeff Finley on Unsplash